MEDIACIÓN EXTRAJUDICIAL

dialogSe lleva a cabo por diferentes miembros de la Asociación en cada uno de sus gabinetes privados de Mediación. A través de la Asociación se publicitará cada uno de estos espacios como un servicio más tanto para la ciudadanía como para los miembros adscritos a la Asociación.

 

La Mediación es un método alternativo de solución de conflictos basado en el DIÁLOGO. 

Cuando hablamos de Mediación Extrajudicial nos referimos a la que tiene lugar en el ámbito privado (un divorcio, un conflicto vecinal, pago de una deuda, disputa familiar, ámbito empresarial...) y su objetivo es lograr un acuerdo antes de interponer una demanda lo que conlleva un importante AHORRO de TIEMPO, DINERO y ENERGÍAS.

En estas mediaciones tan solo intervienen las personas en conflicto y el propio mediador que ayudará a conseguir un acuerdo entre todas las partes en disputa. Los mediadores creamos un espacio donde ambas partes hablan y se escuchan, de este modo los acuerdos fluyen.

MUY IMPORTANTE: Los acuerdos en Mediación son creados por ambas partes lo que significa un mayor nivel de satisfacción y cumplimiento. 

Estos acuerdos tienen el mismo valor que una resolución judicial y pueden elevarse a escritura pública.

Por ello, si piensa en nosotros como la solución a su problema, nos gustaría que tuviera en cuenta:

Voluntaria. Ambas partes deben estar de acuerdo para iniciar el proceso. Si uno de ellos desea retirarse en algún momento, puede hacerlo.

Extrajudicial.  La Mediación está fuera del proceso judicial ordinario. Se puede mediar antes de presentar una demanda o cuando ya existe un juicio siempre que no exista una sentencia.

Confidencialidad. En el momento del encuentro acordado, solo entran las personas implicadas y el mediador. Esto les permite hablar y negociar de forma libre, sin ninguna presión externa.

Informal.  Este proceso no se guía por etapas rigurosas, términos o plazos como uno judicial, sino que está estructurado de acuerdo con la necesidad de las partes.

Colaborativo. Las partes son las que, a través del diálogo, encuentran soluciones de mutuo beneficio. Nadie más puede imponer o tomar una decisión por ellos.

Imparcialidad. El papel del mediador no es el de buscar o encontrar un culpable, sino el de lograr que los implicados puedan llegar a acuerdos de forma voluntaria.

Rápido. No necesita extensos trámites legales. Además, si los implicados cooperan, pueden resolver su conflicto, incluso en una sola sesión, que dura cerca de dos horas.

Legítima. Cuando las partes llegan a un acuerdo y lo firman, éste tendrá fuerza ejecutiva si así lo deciden las partes elevándolo a escritura pública.

Económica. Es más barata y rápida que la vía judicial, disminuyendo el coste económico, afectivo y temporal.

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